La gestión de Daniel Alberto Passarella como presidente de River está por cumplir un año. Un año de errores, de desaciertos, un año de promesas incumplidas, un año que preocupa a todo el mundo River. Problemas económicos, deportivos e institucionales, problemas de todo tipo.
Los números en rojo, en un balance compartido con algunos meses de la pésima gestión Aguilar, presenta un déficit de casi 80 millones de pesos, el pasivo creció a 216 millones, el anterior había sido de 130, cercanos al Káiser le echan la culpa a la gestión anterior a tantos años de números ficticios.
Hace unos días se votó a favor de iniciarle acciones legales a José María Aguilar y compañía, ¿habrá culpables? en el fútbol del “todo pasa”, difícil.
Otro dato que preocupa es que el patrimonio del club se quedó en 20 millones, hace un año era de 100, deudas vencidas que llegan a 57 millones y otras por vencer en una cifra similar. Nunca antes el glorioso River Plate había caído tan bajo.
En lo futbolístico, paso de todo, en campaña Passarella prometió traer a Ramón Díaz como técnico, el preferido de los hinchas, lo usó, fingió un acercamiento, pero contrató a Ángel Cappa, a quien echó en pleno torneo y antes del súper clásico. Antes había despedido por teléfono a Leonardo Astrada y ahora River les paga el sueldo a tres técnicos al mismo tiempo.
Asimismo, prometió traer de Europa a glorias del club, convencerlos, nombró a Hernán Crespo, Andrés D’Alessandro, Javier Saviola, pero llegaron Arano, Ballón, Caruso. El único que volvió fue Juan Pablo Carrizo porque no tenia lugar en su club europeo y trajo a Pavone, lesionado, como refuerzo estrella.
Habló de inversores para ayudar al club en esta crisis que vive, pero hasta le negaron un crédito.
Con su estilo personalista consulta poco y resuelve casi todo el sólo, lo que provoca el enojo de su comisión directiva. Antes criticaba el manejo de la AFA, pero ahora se lleva bien con Julio Grondona.
Los barras siguen en el club, con sus internas, con sus negocios y con sus dirigentes cómplices.
Mientras tanto, River sigue en una zona complicada en la tabla de los promedios, todos estos problemas se reflejan en la cancha, River debe consolidar un equipo para hacer un buen papel en el futuro y salvarse de todo.
Que la alegría de ganarle a Boca no tape todos los errores de la gestión Passarella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se puede opinar pero sin ofender la moral y las buenas costumbres. Gracias