
Miles de cocodrilos crecen en una granja del sur vietnamita al compás de canciones románticas que escuchan todo el día salvo a la hora de alimentarse.
Según Ton Tan Hung, propietario del criadero Hoa Ca de Ciudad Ho Chi Minh, a sus saurios les encantan las baladas de amor del compositor local Trinh Cong Son.
Hung relató que de visita Japón pudo ver cómo las vacas de una granja nipona eran sensibles a la música y, además de un carácter tranquilo, tenían una carne más sabrosa, según dijo a la prensa local.
De ahí que decidió aplicar esa técnica después que un amigo la empleó con sus porcinos, añadió.
Grandes altavoces instalados en cada uno de los corrales que albergan a unos 20.000 ejemplares de cocodrilos, dejan escuchar dulces melodías a partir de las ocho de la mañana cada día hasta la hora de la comida, al mediodía, para continuar a las 14:00 de la tarde.
De acuerdo con el peculiar granjero, sus saurios se mantienen apacibles y, según señaló, son animales que "como otros reptiles se enojan cuando la gente los molesta y corren para lanzarse sobre cualquier objeto". Al lastimarse la piel pierden valor para su exportación, acotó.
"Desde que escuchan música son más dóciles incluso cuando nos visitan los turistas. Además en su gran mayoría cuando la sienten giran la cabeza hacia los altoparlantes", afirmó.
Agregó que comen más y dan mejor carne.
El director del Centro de Ciencia Agrícola avanzada de la sureña ciudad, Nguyen Dang Nghia, confirmó las opiniones de Hung.
“Escuchar música suave estabilizó el sistema nervioso de los cocodrilos, al tiempo que las hembras incuban mejor los huevos y cuidan más de sus crías”, aseguró el científico.
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